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La ruina de las arcillas expansivas de Camas

Las obras por las grietas surgidas en las pistas del colegio La Colina se retrasan y las familias desalojadas del residencial Jardín Atalaya se han “arruinado” con la reparación del edificio

 

Ha pasado ya tiempo desde la crisis desencadenada en Camas, a cuenta de las arcillas expansivas del cerro en el que fueron construidos el residencial Jardín Atalaya y el Colegio de Educación Infantil y Primaria  (CEIP) La Colina. En ambos casos, sin embargo, se trata de historias aún por cerrar. Respecto al colegio La Colina, un informe técnico de 2013 reflejaba ya “daños en las pistas deportivas y en la urbanización de la zona trasera” del recinto, como consecuencia de los movimientos de tierra derivados de las arcillas expansivas sobre las que se asienta la construcción. Tales desperfectos, según dicho documento técnico, motivaron de hecho la clausura de “parte de las pistas deportivas para evitar accidentes”, pues las mismas presentaban visibles y preocupantes grietas, así como desplazamientos y otras anomalías.

“Es de ruina”, manifestaban por aquel entonces las portavoces de la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) sobre el estado del recreo y las pistas deportivas del colegio. Comenzaba así una larga lucha de la AMPA, en demanda de una actuación integral que resolviese definitivamente las incidencias arquitectónicas derivadas de los terrenos de arcillas expansivas sobre los que está edificado el centro educativo.

Fueron casi tres años de ardua lucha, con movilizaciones incluidas, hasta que en febrero de 2016, la Agencia Pública Andaluza de Educación contrató a la empresa constructora Fonsan S.L., por 603.790 euros, para ejecutar la reforma integral del colegio La Colina. Las labores, iniciadas en la primavera de 2016 con un plazo de ejecución de unos siete meses, comprendían el refuerzo estructural de las zonas afectadas por los deslizamientos de tierra, mediante inyecciones en el terreno, así como la construcción de dos nuevas pistas deportivas en sustitución de las afectadas por los corrimientos de tierra y reparaciones en la urbanización exterior del centro.

EL DESALOJO DE 2014

Por lo que se refiere a las viviendas del residencial Jardín Atalaya, que corona el mencionado cerro de Camas, en octubre de 2014 eran desalojadas de modo preventivo las 38 familias del número uno del citado conjunto, a cuenta de las deficiencias arquitectónicas detectadas poco antes en uno de los pilares del edificio, también como consecuencia de las arcillas expansivas del terreno. En 2008, por cierto, el bloque de viviendas correspondiente al número dos de este conjunto residencial ya había sufrido una situación similar.

Las 38 familias, según relata a MRN Aljarafe Rafael, uno de los vecinos afectados, regresaron a sus hogares entre febrero y marzo de 2016, después de contratar una obra de unos 750.000 euros para reforzar las estructuras y cimentación del edificio y que tal actuación dejase el bloque “prácticamente perfecto”.

No obstante, el asunto ha “arruinado” a algunas de estas 38 familias, porque cada una de ellas se ha visto obligada a desembolsar “entre 22.000 y 25.000 euros” para costear la vigilancia y reforma del edificio, cuyo pago sigue de hecho pendiente de completar. Las familias, además, han tenido que afrontar los costes de “alquiler” relacionados con los alojamientos alternativos agenciados durante el periodo de las obras.

Y es que según avisa Rafael, los afectados por este desalojo no han recibido ninguna subvención para la reforma del edificio a cuenta de los requisitos y ámbito de las ayudas vigentes en materia de rehabilitación de viviendas, cuando los vecinos desalojados en 2008 del bloque número dos del residencial Jardín Atalaya por los mismos motivos sí contaron con respaldo institucional. “Ha sido un desastre, una ruina”, lamenta este vecino, recordando que el colectivo de afectados mantiene viva una queja ante la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz, dirigida por Jesús Maeztu.

MÁS PROBLEMAS EN EL COLEGIO

Pero no acaban ahí los problemas. Porque aunque las obras de reforma del colegio La Colina arrancaron en efecto a mediados de 2016, desde la AMPA del centro educativo avisan de que a día de hoy, los trabajos están “parados”. Las autoridades habrían alegado motivos “técnicos” para la paralización temporal de las obras, según una portavoz de la AMPA, cuyos miembros temen que el proyecto no esté finalizado para el vigente curso escolar 2016/2017. Así, el AMPA espera reunirse el próximo 19 de abril con el alcalde del municipio, Rafael Recio, y ha solicitado una reunión con la delegada territorial de la Consejería de Educación, María Francisca Aparicio, a cuenta de las múltiples deficiencias que sufre el centro, cuyas obras de reforma llevan meses paralizadas.

La presidenta de la AMPA, Pastora Pineda, ha explicado que a la espera de que la Administración educativa aporte un informe técnico “que detalle los motivos de la paralización” de las obras de refirma, destinadas a contrarrestar las arcillas expansivas sobre las que está edificado el centro, el colectivo de familias ha pedido una reunión con la delegada territorial del ramo.

 

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