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103 años es toda una vida

103 años es toda una vida

Una residente del centro Dr. Gregorio Medina Blanco en Espartinas entrevista a la centenaria Dolores Jiménez

Si cumplir años es una bendición, hacerlo con salud, entre personas queridas y superar la centena es un verdadero acontecimiento. Avelina Casado, residente de CER Espartinas entrevista a Dolores Jiménez, su amiga y compañera,que este
mes de febrero celebra sus 103 primaveras.

P: ¿Qué recuerdas de tu infancia?

R: Fue una infancia de ensueño, éramos nueve hermanos, yo era la de enmedio, cuatro hembras y cinco varones, me llamaban
Dolores ‘La buena’. Estuve en el cuadro de honor del colegio de las monjas, me sentía una niña muy querida en el seno de una
familia muy unida, recuerdo a mi padre como un ser muy especial, en mi pueblo, Morón de la Frontera. Mi juventud fue maravillosa, durante los veranos representábamos obras de teatro de Muñoz Seca y todavía recuerdo el fin de fiesta donde bailé con traje de flamenca.

P: ¿Cómo llegaste a Sevilla?

R: Mi padre tenía tres fincas de olivos, dos casas, una con molino, coches de caballos, personas de servicio… teníamos, una vida acomodada. Con los problemas sociales antes de la guerra se dejaron de coger aceitunas, los bancos se quedaron con todo lo que mi padre tenía por lo que tuvimos que marcharnos a Sevilla con lo puesto. Mi padre no pudo soportarlo, al año y poco de llegar a Sevilla, murió. Trabajé en el laboratorio municipal, durante nueve años, me enseñaron a hacer ampollas de cristal. Mi hermana Sacramento aprendió a coser y montó una especie de taller de costura con mi hermana Ma Carmen. Tenían tanto trabajo que yo dejé el laboratorio para trabajar en casa, cosiendo para la calle.

P: ¿Qué recuerdas de la Guerra Civil?

R: En Sevilla la guerra no durómucho, entraron pronto los nacionales, después fue peor. Uno de mis hermanos fue al Frente como Alférez Provisional y, después, a la academia militar. De mi familia no murió ninguno en la guerra, sí muchos amigos y conocidos.

P: ¿Por qué no te casaste, Lola?

R: Tuve muchos pretendientes, iba todos los días a misa y siempre a la vuelta traía uno detrás de mí. Uno de mis amigos me decía “los que van a caballo pasan de largo y los de a pie no llegan”. Con mi pandilla íbamos al parque, al cine, al teatro, a la feria, la verdad, es que nos divertíamos mucho. Pasábamos los tres meses de verano en la playa de La Antilla. Ahora pienso
en todas las oportunidades que tuve y no sé por qué no me casé. Quizá, porque no llegó el hombre que me enamorara. Era muy presumida y todavía lo soy, recuerdo con mucho cariño a Juan, uno de nuestros compañeros residentes que todos los días al
pasar me decía un piropo.

P: ¿Cómo llegaste a CER?

R: Cuando me quedé sola mis sobrinos me aconsejaron que lo mejor era vivir en una residencia donde me pudieran atender. Al principio, los domingos íbamos a comer fuera y a jugar al bingo. Siempre he sido muy animada y agradezco mucho las visitas.
Dolores Jiménez es una más del pequeño grupo de centenarias del Centro Educacional Residencial Dr. Gregorio Medina Blanco de la localidad aljarafeña. Unos hábitos de vida saludable han permitido a estas estupendas mujeres cumplir todos estos años con una maleta repleta de experiencias y vivencias. Feliz cumpleaños Dolores.


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